miércoles, marzo 16, 2005

Las chicas de Letras se masturban así




Voy a empezar por hacer una confesión: hace unos días fui por primera vez al MALBA. Para una chica de Letras, y en general, para alguien comprometido con el Arte, hacer semejante confesión, imagino, debe ser algo así como la parresía para los griegos, es decir, no sólo poner en palabras una verdad con respecto a uno mismo, sino además, al hacerlo, poner en juego, o poner en peligro y en consecuencia arriesgar, algo del orden de la propia subjetividad.

Sí, lo confieso (papá Foucault me diría luego de leer estas líneas donde primero escribo parresía y luego confesión: cómo nena, no era que habías leído La hermenéutica del sujeto... ¡conchas, las conchas de Letras son incorregibles!). El otro día fui por primera vez al MALBA a la presentación de la nueva novela de Charly Gamerro: La aventura de los bustos de Eva.

Lo primero que hice al entrar fue ir derechito al baño. ¡Qué placer! Ahí sí que da gusto cagar. No como en la facu donde los baños parecen el campo de operaciones de una guerra bacteriológica.

Una vez que fui de cuerpo –como diría la tía Marta–, mientras esperaba en la puerta del auditorio que abrieran para ingresar, me prendí un Gitanes. Entonces se me acercó un morocho de seguridad y muy amablemente me in-formo que en el lugar no se podía fumar. Yo —qué problemático es para una chica de Letras escribir yo, porque esto la conduce irremediablemente a formularse una pregunta central: ¿qué es un autor? o ¿hay un autor?— le pregunté dónde se podía fumar y me contestó que en la calle. Suspiré cansada, porque la estupidez humana no tiene límites ni en las comarcas del “otro” ni en las del “yo”, le di una larga pitada al Gitanes, lo miré, con restos de asco, lástima, sin odio, desde lo más profundo de mis hermosos ojos claros y le tiré el humo en la cara. Luego tiré el cigarrillo al piso y lo aplasté.

Imagino que el pobre tipo no me sacó a patadas del MALBA por la sencilla razón de que allí asiste gente importante, y como no sabía si yo era una de ellas, si lo hacía y luego resultaba ser que era pirulita o menganita, podía perder las moneditas que le paga Constantini por cuidar parte de su fortuna reconvertida en arte.

Cuando por fin abrieron las puertas y buscamos donde sentarnos, ya habían llegado algunas de mis amigas de Letras.

Charly iba y venía por ahí, entre los diferentes grupitos de asistentes al evento, excitado y coqueto como una chica en su fiesta de quince. También andaba por ahí Martín K, con su incipiente pelada, unas zapatillas de lona, su pancita sexy y su novia.

En el lugar se respiraba un aire tan culturoso y a autosatisfacción por ser todos tan cultos que había que hacer un gran esfuerzo intelectual para no sentirse Gregori Samsa aquella famosa mañana que despertó convertido en un bicho.

Adorno empieza su Teoría Estética escribiendo: “Ha llegado a ser evidente que nada referente al arte es evidente.” Sentada en el auditorio del MALBA, me acordé de esa línea y no pude menos que pensar: cómo la pifió Adorno.

Entonces la encaré a mi amiga Sara y le dije qué difícil es después de Adorno y compañía venir al MALBA y hacerse la boluda. (Aclaro que yo no leí a Adorno, sino que leí a otros que dicen haberlo leído, pero que tampoco lo leyeron, sino que se compraron el libro de la Buck Morss, y desde entonces no paran de robarle. A los únicos que les creo que leyeron a Adorno en Argentina —y no sólo el excelente libro de la Buck— son a Silvita Delfino, Hector Schmucler y dos o tres más.) Sara que siempre está “colgada de una rama”, me preguntó, ¿de qué adornos del MALBA me hablás? Después de aclararle que hablaba de Adorno y no de adornos, le quemé la cabeza a preguntas. ¿Cómo este buen señor Constantini hizo semejante fortuna? Philip Marlowe en El largo adiós decía que no conocía a nadie que tuviera un millón de dólares sin haber cagado a otros. Creo que Balzac decía algo parecido. ¿Qué relación hay entre arte, tercer mundo y lavado de dinero? ¿Por qué a Constantini —que es un empresario millonario, y que probablemente no resistiría un archivo como casi ningún rico en la Argentina— se le ocurre ser un mecenas del ARTE? ¿Es el MALBA a Constantini lo que era el astillero a la Santa María de Onetti, es decir, el simulacro en torno al cual se construye una ficción fantasmática? Ya que estamos hablando del MALBA y de la presentación de la última novela de Gamerro, ¿no se podría pensar un ensayo donde intentar establecer posibles relaciones entre el empresario Tamerlán (de las novelas de Gamerro) y Constantini?

Si fuera una chica seria y no sólo una chica de Letras, me tendría que haber documentado sobre el pasado de esta diva del arte actual, antes de hablar. Pero ya poder formularse estas preguntas es todo un logro para una chica de Letras.

En fin, voy a decir algo que me rompe soberanamente las pelotas, con lo cual, según el día, estoy en desacuerdo o no. Creo que el MALBA, como Ñ o El refugio de la cultura de la gorda Quiroga —cuando lo escucho por la radio o lo veo por la tele, tengo la impresión de que Osvaldo al hablar del arte lo hace como podría hacerlo una señora gorda muy señorona medio pelo— son una cagada, pero si no estuvieran estos espacios también lo sería. Esa es la cagada, que son el mal menor. Que son algo triste, patético, indigesto, pero frente al inclemente desierto argentino, algo necesario.

Pero volviendo a la presentación de La aventura de los bustos de Eva, una o dos cosas. Lo mejor fue la Banegas leyendo unas páginas del poema de Leónidas Lamborghini “Eva Perón en la hoguera”. Lo qué se yo, el actor Eduardo Solá disfrazado de Evita —que parecía más Daniel Link travestido para hacer un show en Sitches que la abanderada de los pobres— primero hacía que daba un discurso a sus descamisados con un audio con la voz de Eva, y después leyó el capítulo octavo del libro de Gamerro, donde se notó que lo leía por primera vez. Y lo peor, lo que rompió el boludómetro —expresión que le robé a mi amigo Esteban Schmit, que le levantan el programa en radio Ciudad a fin de año por decir verdades, y que va de lunes a viernes a la media noche en la 1110 de la AM— fue Martín K.

K leyó de un cuadernito —¡qué romántico: un “joven” crítico y “escritor” que vive de becas, usa zapatillas de lona y escribe en cuadernitos!— un texto que, como todo lo que escribe, no está mal ni bien, sencillamente no importa. El problema no estaba en el texto en sí, que por otra parte parecía un trabajo de un pibe de los primeros años de la carrera, sino en cómo tituló cada una de las tres partes en que dividió el texto: “Tesis de filosofía de la historia”, “El narrador” y “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica”. Es decir, a cada una de las partes de su textito las tituló con títulos de ensayos de Walter Benjamin. Eso fue, repito, lo que rompió el boludómetro. Alguien tendría que decirle a Martín K que con haber leído a Benjamin, y más, usar —¿“profanar” sería una palabra más adecuada en este caso?— títulos de grandes ensayos de él, no basta para ser Benjamin, o sólo alcanza para ser un benjamín. Ni que hablar de que luego de haber escuchado su texto benjaminiano, una no pudo menos que comparar éste con aquellos, y pensar en la razón que tenía Marx cuando escribió que la historia cuando se repite se transforma en parodia —¿o en tragedia?

Después de la presentación sirvieron un “vinillo” —como diría el profesor Eusebio Filigranatti— más o menos tirando a menos, y eso fue todo, en mi primera incursión en uno de los lugares más paquetes y selectos de la cultura, donde el arte ha llegado a ser tan evidente que nada referido a él puede suscitar otra cosa que aburrimiento.

Elsa Kalish

No se pierdan el resto de la serie, especialmente Las chicas de Letras se masturban así IV, donde se relata el trato que recibió Zizek en Puán a manos y otros órganos de un comando femenino en una operación masturbatoria propia de una chica de Letras.

Fuente: el interpretador: literatura, arte y pensamiento.

8 Comentarios:

Blogger lukas said...

Esta especie de sátira del mundo de las "humanidades", en primer lugar, no tiene sentido más allá de la comunidad porteña, de Buenos Aires, porque los nombres que se citan, muchos yo los conozco por haber estado en contacto con argentinos y haber estado allí un tiempo, pero el que no sepa nada, ¿qué risas se va a echar?

En segundo lugar, lo que se pretende, a mi modo de ver, es ridiculizar, por la vía grotesca, una serie de nombres y de autoridades, y sus lemas como fórmulas. Sea o no sea una fantasía masturbatoria, no me parece que sea éste el camino para sobrepasar el posmodernismo. Yo creo que está escrito con mala leche y desde el lado de un converso a las ciencias...

3/17/2005 02:00:00 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola!
Por fin puedo escribir, no me dejaba..bueno, pues yo me reido, porque no acaba de tener mala leche, podría contar conferencias irrisorias de gentes que se dicen escritores, de letras...y dicen, y se quejan, y tienen pasta por decir toterias...
Lukas no te cabrees, y ves a conferencias, y a presentaciones de libros..la jet-set de las editoriales, las amantes rubias del escritor, y gente qur presume el visón, es el paronama...de siglo diecinueve...pues es lo que es este pais...ignorante y maleducao


hay que reirse, pero señoras/es lean lo bueno, lean

Saludos

Lita

3/17/2005 03:40:00 a.m.  
Blogger Estrella-Distante said...

Me molesta la cita sobrepasada de filosofos, escritores y fauna en gral.

Me parece una boludez tirarle el humo de un cigarrillo a un pobre tipo que tiene que ver todos los dias de su vida decenas de imbeciles que pretenden empaparse un poco de cultura. Un gesto de estilo y de rebeldia, diseñado para no pagar las consecuencias de esto ultimo.

El Malba, Ñ, Puan todos los lugares de la cultura son solo una mascarada ficticia. No creo que solo por ser el mal menor su existencia esta justificada. Yo preferiria la no existencia del malba o Ñ, ya que solo vienen a destrozar y coptar lo poco decente que queda. Convierten la cultura en un lugar de pertenencia y le otorgan status de clase. Un asco. Tras ser un asco es una estupidez.

Ir o no ir no es el problema. El problema es tolerar la existencia de ese lugar como se tolera todo.

En fin. Habra que reirse.

3/20/2005 09:11:00 a.m.  
Blogger anhedonia said...

Después de leer este y otros dos artículos de la serie me queda la sensación de que se trata ni más ni menos que de un parricidio literario. Y de la peor clase: apelando a la vida privada, humillando a una persona o dejándola en ridículo sin argumentar sobre su obra me parece bastante bajo.
Creo que es sólo alguien que quiere llamar la atención por vía del escándalo. No defiendo a la gente que nombra en sus artículos, muchos tampoco me gustan, a otros ni siquiera los conozco pero, digo, si voy a ponerme a criticar a alguien prefiero hacerlo con argumentos más sólidos.
Me pasó que al terminar de leer cada artículo me quedó la sensación de impostura: la chica de letras que quiere quedar como irreverente y progre frente a las "autoridades academicas, literarias, culturales...".

3/21/2005 04:53:00 p.m.  
Blogger Gran Hermano said...

Y bueno, hay que ir a esos lugares para cagar como la gente. A vos te encantó, así que, qué te quejás.

8/10/2007 08:57:00 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

Qué triste pensarme dentro de esa clasificación cuando esta tarada escribe las super aventuras en el malba de "las chicas de letras"!

5/17/2008 10:47:00 a.m.  
Anonymous exe said...

senicillamente genial. muchas gracias.

12/11/2008 08:33:00 p.m.  
Anonymous Sex Shop said...

Muy buenoo!!!!!!!!

11/17/2012 04:37:00 p.m.  

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